Hazme
ir más despacio, Señor
Acompasa el latir
de mi corazón aquietando mi mente.
Apacigua mis apresurados
pasos con la visión del alcance eterno del tiempo.
Ablanda la tensión
de mis nervios y músculos con la música relajante de las
melodías que perduran en mi memoria.
Ayúdame a experimentar
el mágico poder restaurador del sueño.
Enséñame
el arte de tomarme pequeñas vacaciones:
detenerme para mirar
una flor,
charlar con una amistad,
acariciar un perro,
leer unas pocas líneas
de un buen libro...
Hazme ir más
despacio, Señor, e inspírame cómo echar raíces
profundas en la tierra de los valores perennes de la vida,
para que pueda crecer
hasta la cima de mi grandioso destino.
Jill Harris
Vengo
a ti para que me acaricies
Vengo a ti para que
me acaricies antes de comenzar el día.
Que tus ojos se posen
un momento sobre mis ojos.
Que acuda a mi trabajo
sabiendo que me acompañas, Amigo mío.
¡Pon tu música
en mí mientras atravieso el desierto del ruido!
Que el destello de
tu Amor bese las cumbres de mis pensamientos
y se detenga en el
valle de mi vida, donde madura la cosecha.
¿No has oído
sus pasos callados?
El viene, viene...
siempre viene.
R. Tagore
Tarde
te amé,
hermosura tan antigua
y tan nueva, tarde te amé!
Tú estabas
dentro de mí; yo, fuera.
Por fuera te buscaba
y me lanzaba sobre
el bien y la belleza creados por ti.
Tú estabas
conmigo y yo no estaba contigo ni conmigo.
Me retenían
lejos las cosas.
No te veía
ni te sentía, ni te echaba de menos.
Mostraste tu resplandor
y pusiste en fuga
mi ceguera.
Exhalaste tu perfume,
y respiré, y suspiro por ti.
Gusté de ti,
y siento hambre y sed.
Me tocaste, y me abraso
en tu paz.
San Agustín
Enséñame
cómo buscarte...
Señor Dios,
enséñame dónde y cómo buscarte,
dónde y cómo
encontrarte...
Tú eres mi
Dios, tú eres mi Señor,
y yo nunca te he visto.
Tú me has modelado
y me has remodelado,
y me has dado todas
las cosas buenas que poseo,
y aún no te
conozco...
Enséñame
cómo buscarte...
porque yo no sé
buscarte si tú no me enseñas,
ni hallarte si tú
mismo no te presentas a mí.
Que te busque en mi
deseo ,
que te desee en mi
búsqueda.
que te busque amándote
y que te ame cuando
te encuentre.
San Anselmo
de Canterbury
Quisiera
callarme, Señor y esperarte,
quisiera callarme,
para que comprenda
lo que sucede en tu
mundo.
Quisiera callarme,
para estar junto a las cosas,
junto a todas tus
criaturas y oír tu voz.
Quisiera callarme,
para reconocer tu voz
entre otras muchas.
"Cuando todas las
cosas
estaban en medio del
silencio,
vino desde el trono
divino,
oh Señor, tu
palabra todopoderosa".
Quisiera callarme
y sorprenderme
de que tú tienes
una palabra para mí.
Señor, no soy
digno de que tú vengas a mí,
pero di sólo
una palabra,
y mi vida quedará
transformada
¿Qué
tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué
tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué
interés se te sigue, Jesús mío
que a mi puerta, cubierto
de rocío,
pasas las noches del
invierno oscuras?
¡Oh, cuánto
fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí!
¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud
el yelo frío
secó las llagas
de tus plantas puras!
¡Cuántas
veces el ángel me decía:
Alma, asómate
ahora a la ventana,
verás con cuánto
amor llamar porfía!
¡Y cuántas,
hermosura soberana:
Mañana le abriremos
—respondía--,
para lo mismo responder
mañana!
Lope de Vega
Sólo
en tu mirada encuentro el perdón
Porque tú no
me juzgas, no me rechazas, ni me exiges nada...
Sólo me esperas
a la puerta, para que cuando regrese,
siempre la encuentre
abierta...
Jesús, sólo
en tu mirada encuentro el perdón...
porque sólo
el que ama y recibe al otro,
perdona de verdad...
Y tú me aceptas
y me quieres tal como soy...
Jesús, sólo
en tu mirada encuentro el perdón...
y en ella sana la
herida de mi alma...
porque tus ojos cicatrizan
las huellas de mis culpas y debilidades...
Jesús, sólo
en tu mirada encuentro el perdón...,
porque te colocas
junto a mí,
junto a mis heridas,
junto a mi dolor...
Jesús, sólo
en tu mirada encuentro amor, compasión,
calor que quema y
apaga mi culpa y mi dolor...
Jesús, sólo
en tu mirada encuentro perdón...
palabra de aliento...,
caricia de brisa suave...,
abrazo de comprensión...
Jesús, tu mirada
me libera
del peso de mi culpabilidad...,
de la condena de mis
faltas...,
del rechazo de mis
maldades...
Jesús, tu mirada
me purifica
y tu corazón
me santifica y me sana...
Jesús, sólo
en tu mirada encuentro el perdón...!
M.J. Fernández.
Antes
de marcharme
Llegará un
día en que el sol, poniéndose,
me dé su postrer
adiós.
Sólo pido que,
antes de marcharme,
la tierra me diga
por qué me llama a su seno;
por qué las
estrellas me hablaron de silencio;
por qué la
luz besó mi frente haciendo florecer mis pensamientos.
¡Ah! Que, antes
de marcharme,
pueda retardar el
final de mi última canción,
hasta terminarla;
que mi lámpara
tenga un postrer destello
para contemplar
tu rostro;
que esté concluida
la guirnalda para coronarte.
R. Tagore
Al
acercarme al agua de tu río
lo que yo fui se fue
desvaneciendo,
lo mucho que soñé
se fue perdiendo
y de cuanto yo soy
ya nada es mío.
Ya sólo en
ti y en tu hermosura fío,
soy lo que eres, acabaré
siendo
rastro de ti, y triunfaré
perdiendo
en combate de amor
mi desafío.
Ya de hoy no más
me saciaré con nada;
sólo tú
satisfaces con tu todo.
Un espejo seré
de tu mirada,
esposados los dos,
codo con codo.
Y, cuando pongas fin
a mi jornada,
yo seré tú,
viviendo de otro modo.
José
Luis Martín Descalzo