Siéntete en una silla, derecho/a pero cómodo/a, con la espalda apoyada en un espaldar.
Ahora sólo haz caso de los sonidos que escuches, sonidos lejanos. Simplemente óyelos, no intentes ni siquiera darles nombre....
Hazte consciente de los sonidos más ligeros, y luego de los sonidos que se hallan más cerca. Sólo escucha, hazte consciente de ellos...
Y ahora escucha el sonido de tu propio corazón, un sonido bajo, que es el sonido de tu propia vida....
Y luego el sonido del silencio en tu lugar de oración, el silencio dentro de ti mismo/a....
Escúchalos durante unos minutos.